Los lenguajes documentales lejos de agotarse ante las nuevas tecnologías, se hacen aún necesarios, ante la ingente cantidad de información y las nuevas herramientas de la web 2.0. Dichos lenguajes deben adaptarse a las nuevas necesidades de los usuarios.
Los lenguajes documentales tenían la doble función de asegurar la exhaustividad y la precisión. Sin embargo, ante la proliferación de las fuentes de información, ilimitadas, la exhaustividad ya no se puede garantizar. No podemos pretender tener todo lo que sea pertinente para un tema, esto ya es imposible. Si podemos alcanzar la máxima precisión posible.
El usuario de un documentalista ha cambiado. Actualmente, dicho usuario es cualquier persona que utilice una red social, tenga un blog, etc.
La palabra tesauros, que resuena añeja y extraña, se convierte en una herramienta muy necesaria para el etiquetado de una web.
Los lenguajes documentales tenían la doble función de asegurar la exhaustividad y la precisión. Sin embargo, ante la proliferación de las fuentes de información, ilimitadas, la exhaustividad ya no se puede garantizar. No podemos pretender tener todo lo que sea pertinente para un tema, esto ya es imposible. Si podemos alcanzar la máxima precisión posible.
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